Aunque en la práctica diaria suele hablarse de “la catarata” como una sola entidad, la realidad es que no todas las cataratas son iguales. Existen cataratas especiales que destacan no solo por su apariencia, sino también por su forma de presentación, su asociación con enfermedades sistémicas u oculares, y en algunos casos por la necesidad de ajustar la técnica quirúrgica durante la facoemulsificación.
Estas cataratas requieren una valoración más detallada, un diagnóstico preciso y, sobre todo, experiencia para decidir si la cirugía debe realizarse de forma estándar o con modificaciones técnicas específicas.
Una catarata puede considerarse especial cuando:
Tiene una apariencia poco habitual.
Se asocia a enfermedades metabólicas, neuromusculares o sistémicas.
Aparece a edades no esperadas.
Presenta características que pueden modificar la estrategia quirúrgica.
Supone un reto diagnóstico o de seguimiento.
La catarata en árbol de Navidad es una forma poco frecuente pero muy característica de catarata, que recibe su nombre por su aspecto visual llamativo, con múltiples cristales brillantes y multicolores en el interior del cristalino, que reflejan la luz de forma intensa, recordando a las luces de un árbol navideño.
Presencia de depósitos cristalinos iridiscentes.
Brillos en tonos dorados, verdes, azules o rojizos.
Generalmente visibles incluso con exploración simple en lámpara de hendidura.
Puede coexistir con otras opacidades del cristalino.
Es una catarata que suele sorprender tanto al paciente como al médico por su estética tan particular.
Uno de los aspectos más importantes de esta catarata es que no siempre es un hallazgo aislado. En algunos casos, la catarata en árbol de Navidad se ha asociado con:
Distrofia miotónica tipo 1 (enfermedad de Steinert).
Trastornos metabólicos poco frecuentes.
Alteraciones del metabolismo de aminoácidos y proteínas del cristalino.
Por este motivo, cuando se diagnostica este tipo de catarata, es fundamental realizar una historia clínica detallada, preguntar por síntomas musculares, antecedentes familiares y, si es necesario, colaborar con otros especialistas.
Puede ser asintomática en fases iniciales.
En otros casos, provoca:
Deslumbramientos.
Halos.
Disminución progresiva de la agudeza visual.
La afectación visual no siempre es proporcional a lo llamativo de su aspecto.
Esto significa que un cristalino muy vistoso no necesariamente implica una mala visión… al menos al inicio.
Buenas noticias: generalmente no
A diferencia de otras cataratas especiales (hipermaduras, brunescente, con pupila pequeña o debilidad zonular), en la catarata en árbol de Navidad:
No suele ser necesario modificar la técnica quirúrgica estándar.
La facoemulsificación convencional suele ser suficiente.
La cirugía tiene excelente pronóstico cuando está bien indicada.
No se asocia a mayor tasa de complicaciones quirúrgicas por sí misma.
La decisión de operar se basa, como siempre, en la repercusión visual y funcional del paciente, no solo en la apariencia del cristalino.
Aunque el tratamiento quirúrgico no suele ser más complejo, la clave está en:
Identificar correctamente el tipo de catarata.
Reconocer posibles enfermedades asociadas.
Explicar al paciente que se trata de una catarata poco común pero bien conocida.
Individualizar el momento quirúrgico.
La cirugía de catarata no es un procedimiento “igual para todos”, y las cataratas especiales son un claro ejemplo de ello.