El uso de corticoides es una herramienta fundamental en oftalmología y en múltiples especialidades médicas por su potente efecto antiinflamatorio. Sin embargo, existe un grupo de pacientes que responden de forma adversa a los esteroides, desarrollando hipertensión ocular o incluso daño glaucomatoso asociado a su uso. Reconocer esta condición es clave, ya que tiene implicaciones diagnósticas, terapéuticas y quirúrgicas de gran relevancia.
Se denomina respondedor a corticoides al paciente que presenta una elevación significativa de la presión intraocular (PIO) tras el uso de esteroides, independientemente de la vía de administración.
Esta respuesta puede manifestarse como:
Hipertensión ocular inducida por esteroides, reversible si se detecta a tiempo.
Glaucoma inducido o agravado por corticoides, cuando ya existe daño del nervio óptico o este se desarrolla por el uso prolongado.
En estos pacientes existe una predisposición clara a desarrollar glaucoma a largo plazo, especialmente si el uso de esteroides es repetido o crónico.
Es fundamental entender que no solo los esteroides oftálmicos pueden elevar la presión ocular. También pueden hacerlo los corticoides utilizados en otras partes del cuerpo.
Vías de administración implicadas
Oftálmica tópica (gotas, ungüentos)
Periocular o intraocular (inyecciones)
Sistémica (oral, intravenosa)
Inhalada (asma, EPOC)
Cutánea (uso crónico periocular)
Cualquiera de estas vías puede inducir un aumento de la presión intraocular en pacientes susceptibles.
No todos los corticoides tienen la misma potencia antiinflamatoria ni la misma capacidad para elevar la presión ocular.
Dexametasona
Prednisolona
Betametasona
Loteprednol (esteroide “blando”)
Fluorometolona
A mayor potencia antiinflamatoria y mayor penetración intraocular, mayor es el riesgo de hipertensión ocular, especialmente con tratamientos prolongados.
Detectar a tiempo a un paciente respondedor a corticoides permite:
Prevenir daño irreversible del nervio óptico
Ajustar o suspender el esteroide de forma segura
Iniciar tratamiento hipotensor oportunamente
En estos pacientes es altamente recomendable normalizar la presión intraocular y mantener un control estrecho hasta comprobar que la PIO se estabiliza.
Para una evaluación adecuada es indispensable contar con estudios de glaucoma que permitan establecer un punto basal.
Permite cuantificar de forma objetiva el grosor de la capa de fibras nerviosas. Es uno de los estudios más importantes para detectar daño temprano.
Útil para evaluar daño funcional, aunque en fases iniciales puede ser completamente normal a pesar de existir adelgazamiento de fibras nerviosas.
El grosor corneal influye directamente en la medición de la presión ocular. Correlacionar la PIO con la paquimetría es esencial para interpretar correctamente los valores.
Desde la perspectiva de un especialista en córnea, cirugía refractiva y catarata, esta condición es de extrema importancia.
La gran mayoría de los pacientes sometidos a:
Cirugía de córnea
Cirugía refractiva
Cirugía de catarata
Requieren esteroides en el postoperatorio para modular la respuesta inflamatoria y optimizar los resultados visuales.
Es frecuente que se requiera uso concomitante de fármacos antihipertensivos oculares.
El seguimiento postoperatorio debe ser mucho más estrecho.
Los esquemas de esteroides suelen ajustarse o individualizarse.
En el trasplante corneal, los esteroides no solo se utilizan en el postoperatorio inmediato, sino que pueden ser necesarios a largo plazo como tratamiento de mantenimiento para prevenir el rechazo.
En estos escenarios:
Puede ser necesario un tratamiento hipotensor ocular crónico.
En casos complejos, incluso procedimientos quirúrgicos adicionales para control de la presión.
La colaboración con un glaucomatólogo resulta fundamental para preservar tanto el injerto como el nervio óptico.
Además de los escenarios postquirúrgicos, existen situaciones clínicas específicas en las que resulta especialmente importante valorar si un paciente es respondedor a corticoides, debido a la necesidad de tratamientos prolongados, repetidos o con esteroides de alta potencia o de depósito.
Identificar esta condición de forma temprana permite anticipar complicaciones, ajustar tratamientos y prevenir daño glaucomatoso irreversible.
Existen patologías oftalmológicas en las que el uso de esteroides se prolonga durante semanas o meses:
Opacidades corneales tipo haze corneal, especialmente tras cirugía refractiva (PRK o tratamientos combinados), donde los esteroides son fundamentales para modular la cicatrización.
Pacientes con orzuelos o chalaziones recurrentes, que pueden requerir ciclos repetidos de esteroides tópicos, infiltraciones o incluso esteroides de depósito.
Inflamaciones oculares crónicas o recurrentes, donde el control inflamatorio depende en gran medida del uso continuado de corticoides.
En todos estos casos, el riesgo de hipertensión ocular inducida por esteroides aumenta de forma significativa, especialmente si no se monitoriza la presión intraocular de manera estrecha.
Algunos cuadros inflamatorios graves pueden requerir:
Inyecciones perioculares
Esteroides intraoculares de depósito
Tratamientos combinados de larga duración
En estos escenarios, la elevación de la presión intraocular puede ser más intensa, sostenida y menos predecible, por lo que es imprescindible:
Detectar precozmente la subida de la PIO
Iniciar tratamiento hipotensor ocular de forma temprana
Mantener seguimiento estrecho hasta la normalización de la presión
Un grupo especialmente relevante lo constituyen los pacientes con:
Enfermedades reumatológicas
Patologías autoinmunes
Enfermedades inflamatorias sistémicas
En estos pacientes es altamente probable que utilicen o lleguen a utilizar corticoides sistémicos a largo plazo (vía oral o intravenosa), lo cual también puede inducir elevaciones de la presión intraocular.
Es importante recalcar que:
No solo los esteroides oftálmicos pueden elevar la presión ocular; los corticoides sistémicos también pueden hacerlo, incluso en pacientes sin antecedentes previos de glaucoma.
Por ello, estos pacientes deben ser evaluados oftalmológicamente de forma periódica, aun cuando no presenten síntomas visuales evidentes.
La relevancia de identificar a los pacientes respondedores a corticoides radica en que:
La hipertensión ocular inducida por esteroides es potencialmente reversible si se detecta a tiempo.
El daño glaucomatoso asociado es prevenible con un manejo adecuado.
Permite personalizar los esquemas terapéuticos, ajustando dosis, tipo de esteroide o añadiendo tratamiento hipotensor.
Un abordaje individualizado, basado en la ciencia y en una vigilancia estrecha, permite aprovechar los beneficios antiinflamatorios de los corticoides sin comprometer la salud visual a largo plazo.