Agenda tu valoración o resuelve tus dudas
Uno de los mayores retos de la telemedicina es que, aunque permite orientar y resolver muchas dudas, la decisión definitiva de operar nunca debe tomarse únicamente mediante una videollamada.
La cirugía oftalmológica moderna requiere una enorme cantidad de información anatómica y funcional del ojo. En muchos casos, el éxito de una cirugía depende más de una correcta planificación preoperatoria que del propio acto quirúrgico.
Por ello, en pacientes nacionales e internacionales que buscan una segunda opinión o desean viajar a Ciudad de México para cirugía, dedicamos una parte muy importante del proceso a la valoración prequirúrgica personalizada.
Nuestro objetivo es muy claro:
Ofrecer la cirugía adecuada, al paciente adecuado, en el momento adecuado.
Los pacientes con enfermedades corneales representan probablemente el grupo más complejo de toda la oftalmología.
Queratocono, ectasia post-LASIK, distrofias corneales, cicatrices, opacidades, trasplantes, pterigiones recidivantes o enfermedades inflamatorias requieren una evaluación extremadamente detallada.
En estos pacientes, no debe escatimarse en estudios complementarios, ya que muchas veces un pequeño hallazgo cambia completamente el diagnóstico, el estadio de la enfermedad o incluso el tratamiento recomendado.
Dependiendo del caso, pueden ser necesarios estudios como:
Topografía corneal.
Tomografía corneal (Pentacam u otros equipos).
OCT de segmento anterior.
OCT Macula
OCT Papila
Microscopía especular.
Paquimetría.
Aberrometría.
Fotografía clínica.
Estudio de película lagrimal.
Evaluación de glándulas de Meibomio.
Campos Visuales
Cada uno aporta información distinta.
No todos los pacientes necesitan todos los estudios, pero en casos complejos muchas veces es recomendable realizar varios de ellos para obtener una visión completa del problema.
Aunque esto supone una inversión adicional antes de la cirugía, suele traducirse en un diagnóstico mucho más preciso, una mejor selección del tratamiento y expectativas mucho más realistas.
Uno de los objetivos principales de estos estudios es conocer exactamente en qué estadio se encuentra la enfermedad.
Por ejemplo, un queratocono puede requerir:
únicamente observación;
Crosslinking;
lentes de contacto especializados;
anillos intracorneales;
cirugía refractiva personalizada;
trasplante de córnea.
Todo dependerá del grado de la enfermedad.
Una correcta estadificación permite ofrecer el tratamiento más adecuado y explicar con mayor precisión el pronóstico visual esperado.
Cuando un paciente consulta desde otro país por cirugía refractiva, existe información que resulta prácticamente imprescindible.
Idealmente necesitamos conocer:
Edad.
Graduación actual.
Antecedentes oftalmológicos.
Cirugías previas.
Una topografía o tomografía corneal reciente.
Lo ideal es que la topografía tenga menos de tres meses de antigüedad.
Si el paciente dispone de una topografía más antigua también puede enviarla, ya que puede aportar información muy útil. Sin embargo, cuanto más reciente sea el estudio, mayor confianza tendremos para comenzar la planificación.
En muchos casos esta información permite realizar una primera orientación bastante precisa antes del viaje.
En pacientes cercanos a los 40 años o mayores, siempre dedicamos una parte importante de la consulta a explicar las limitaciones propias de la presbicia o vista cansada.
Es importante entender que una cirugía refractiva para corregir miopía, hipermetropía o astigmatismo no elimina el proceso natural de envejecimiento del cristalino.
Dependiendo de la edad y de las necesidades visuales del paciente, puede ser más conveniente valorar:
Monovisión
Lentes fáquicas
Cirugía facorrefractiva
Etc
El mejor tratamiento no depende únicamente de la graduación, sino también del momento de la vida en que se encuentra el paciente.
La cirugía facorrefractiva exige una planificación todavía más cuidadosa.
Antes de recomendar un lente intraocular debemos confirmar que el ojo reúne las condiciones anatómicas adecuadas.
Para ello pueden ser necesarios estudios como:
Biometría.
OCT de mácula.
OCT de nervio óptico cuando esté indicado.
Topografía corneal.
Endotelio corneal.
Paquimetría.
Fondo de ojo.
Evaluación de retina periférica.
Cálculos repetidos del lente intraocular utilizando diferentes fórmulas.
La elección entre un lente monofocal, tórico, EDOF o multifocal depende de toda esta información y no únicamente de la graduación del paciente.
Por ello, la decisión definitiva siempre se toma durante la valoración presencial.
La exploración presencial sigue siendo indispensable
Aunque la telemedicina facilita enormemente el primer contacto, la indicación quirúrgica definitiva solo puede establecerse tras una exploración oftalmológica completa.
Durante la consulta presencial evaluamos aspectos imposibles de valorar mediante videollamada, como:
transparencia corneal;
calidad de la película lagrimal;
estabilidad de la refracción;
presión intraocular;
exploración bajo lámpara de hendidura;
fondo de ojo;
estado del cristalino;
dilatación pupilar;
calidad del nervio óptico.
Estos hallazgos pueden modificar completamente el plan quirúrgico inicialmente planteado.
En la mayoría de los pacientes de cirugía refractiva no lo recomendamos.
La razón principal es que durante la valoración completa suele ser necesario dilatar la pupila para explorar adecuadamente el fondo de ojo.
Tras la dilatación:
la visión permanece borrosa durante varias horas;
la graduación puede alterarse temporalmente;
resulta incómodo conducir;
algunos estudios deben repetirse antes de la cirugía.
Por ello, generalmente es preferible realizar primero la consulta y, posteriormente, programar la cirugía.
En pacientes internacionales podemos ayudar a organizar el calendario para minimizar los días de estancia en Ciudad de México, siempre priorizando la seguridad y la calidad del resultado.
La cirugía representa únicamente una parte del tratamiento.
Una adecuada historia clínica, una exploración minuciosa, estudios complementarios de calidad y una planificación personalizada son, con frecuencia, los factores que más influyen en el resultado final.
Nuestra filosofía es sencilla:
No buscamos operar lo más rápido posible. Buscamos operar en las mejores condiciones posibles.
Ese enfoque es especialmente importante en pacientes internacionales y en casos complejos, donde cada decisión debe estar respaldada por un diagnóstico preciso y una planificación individualizada.
Porque una cirugía excelente comienza mucho antes de entrar al quirófano.