Agenda tu valoración o resuelve tus dudas
Cuando hablamos de miopías elevadas o miopía magna, la cirugía refractiva deja de ser un tema sencillo.
Aunque muchas personas piensan inmediatamente en LASIK o SMILE, la realidad es que en las miopías muy altas el enfoque moderno suele orientarse hacia lentes intraoculares, ya que permiten una corrección más segura y predecible.
La cirugía refractiva ablativa (LASIK, PRK o SMILE) necesita eliminar tejido corneal para corregir la graduación.
Incluso en córneas gruesas, cercanas a 600 micras, actualmente somos mucho más conservadores que hace años.
La tendencia moderna es cuestionar tratamientos por encima de 8-10 dioptrías debido a consideraciones biomecánicas y de seguridad corneal.
Nuestro objetivo no es quitar la máxima graduación posible, sino mantener una córnea sana durante décadas.
Cuando el paciente aún conserva acomodación (capacidad natural para enfocar de cerca), las lentes intraoculares fáquicas suelen ser una excelente alternativa.
Personalmente tengo experiencia con lentes de colámero tipo ICL, que permiten corregir graduaciones muy elevadas preservando el cristalino natural.
Cuando la acomodación ya se ha perdido o existe catarata, puede plantearse una cirugía facorrefractiva.
Sin embargo, en estos pacientes debemos estudiar cuidadosamente:
Estado de la retina
Estado de la mácula
Presencia de maculopatía miópica
Coroidopatía miópica
Membranas neovasculares previas
Porque, al final, el verdadero pronóstico visual no depende únicamente de la cirugía, sino de la salud de la retina.
En teoría, un lente EDOF o multifocal podría ofrecer la mayor independencia de gafas.
Sin embargo, en miopías extremas aparecen varias limitaciones:
Muchas casas comerciales no fabrican ciertas potencias extremas.
En algunos casos se requieren lentes de potencia negativa.
La presencia de alteraciones maculares puede hacer preferible un lente monofocal por su mejor calidad óptica.
Por ello, cada caso debe individualizarse.
Si el astigmatismo es regular, debemos intentar corregirlo mediante lentes tóricas o planificación quirúrgica específica.
Pequeñas cantidades de astigmatismo residual pueden afectar significativamente la calidad visual final.
Los pacientes con alta miopía suelen tolerar razonablemente una pequeña miopía residual.
Sin embargo, los resultados hipermetrópicos suelen ser muy mal tolerados.
Por ello, cuando existe incertidumbre en el cálculo de la lente intraocular, generalmente es más prudente dejar un ligero margen hacia la miopía.
Uno de los grupos más complejos es el de pacientes que previamente se sometieron a:
LASIK
ICL
y que años después desarrollan presbicia o catarata.
En estos casos:
Aumenta el riesgo de error en el cálculo de la lente intraocular.
Es necesario repetir estudios y recalcular varias veces.
Deben utilizarse fórmulas específicas y tecnología avanzada.
Si existe un flap previo, este debe protegerse cuidadosamente durante la cirugía.
La cirugía de catarata en la alta miopía suele considerarse una cirugía compleja.
Estos ojos presentan:
Cámaras anteriores muy profundas.
Longitudes axiales extremas.
Posibles estafilomas posteriores.
Mayor riesgo de desprendimiento de retina.
Mayor riesgo de fenómenos de surge durante la facoemulsificación.
Por ello solemos utilizar parámetros quirúrgicos más conservadores y una planificación extremadamente cuidadosa.
La buena noticia es que, con estudios adecuados, tecnología moderna y experiencia quirúrgica, muchos pacientes con miopía alta pueden obtener resultados visuales extraordinarios.
La clave está en entender que estos casos requieren una valoración individualizada y que el éxito comienza mucho antes de entrar al quirófano.